Más gallegos que nunca

Más gallegos que nunca

Enrique Borba, Socio Director de INFOMEDIA.

Quedan menos de diez días para las elecciones regionales en Galicia. Los gallegos acudirán a las urnas a elegir a su próximo presidente (un cargo similar al de gobernador en Argentina) en un contexto atípico de pandemia.

Desde lo electoral, serán unos comicios con poca adrenalina. El presidente de la comunidad, Alberto Núñez Feijóo -que ocupa el cargo desde 2009- compite para ser reelecto por cuarta vez consecutiva. Todas las encuestas lo dan como ganador augurándole una mayoría absoluta con la que eludiría requerir cualquier apoyo parlamentario para gobernar. Sin embargo, la campaña está dejando gestos políticos y comunicacionales que anticipan una inexorable disputa interna en el principal partido de la oposición.  

Las elecciones gallegas no solo tratan de la competencia por la presidencia -que parece tarea sencilla- si no que pondrán a prueba dos estrategias que dentro del Partido Popular están generando una guerra fría cada vez más evidente. Se enfrenta el discurso del gallego: moderado y distanciado de la extrema derecha con la estrategia de emular a Vox y sumar a Ciudadanos que Pablo Casado lidera desde Madrid. 

Feijóo no solo se despegó del discurso del líder del PP, Pablo Casado, si no que también se atrevió a desafiar a todos aquellos que decían que en España no se podía competir por afuera de las siglas partidarias. Es cierto, compite dentro del PP pero se empeñó tanto en eliminar de toda la identidad de campaña las siglas del partido, que por momentos, cuesta reconocerlo alineado a los populares. 

Ni discurso, ni exaltación de símbolos partidarios, ni política nacional. “Esto no es simplemente una cuestión de partidos, de siglas o de logotipos. Esto es una cuestión de prioridades y para mí la prioridad es Galicia, Galicia, Galicia”, repite una y otra vez Feijóo, entendiendo que las elecciones se juegan en clave local y que su competencia no es contra Pedro Sánchez, al menos no por ahora. De hecho, el último barómetro del Centro Sociológico de Investigaciones (CIS) mostraba que un 24% de los socialistas valoraban positivamente la gestión del presidente gallego y un 82% creían que iba a ser reelecto (incluso un 11% lo prefiere antes que al propio candidato progresista). 

“Unión, experiencia, certezas”, suscriben sus spots electorales, tres atributos que el votante ruega de sus gobernantes y que Feijóo no se cansa de repetir haciendo más evidente la distancia que tiene con un Pablo Casado que carece de todo ello. 

Irónicamente, la victoria de Feijóo podría ser perjudicial para Pablo Casado. Como si fuera poco, el mismo domingo habrá elecciones en el País Vasco, elecciones donde se espera un flaco resultado del candidato del PP que impuso Casado en Euskadi. Eso haría más evidente el fracaso de la estrategia y generaría un ruido interno difícil de acallar. 

Relegando el liderazgo de Casado, despegándose del discurso político y tratando temas que le preocupan al votante. Retomando el centro, condenando los extremismos y escapando del tono bronco. No nacionalizando la elección, eliminando al máximo cualquier reminiscencia partidaria y asumiendo el protagonismo absoluto. Esa parece ser la fórmula que adopta el candidato popular gallego para ganar las elecciones del domingo 12 de julio y seguramente para en poco tiempo aspirar a la presidencia nacional de su partido y de España. 

Post originalmente publicado en INFOBAE: https://www.infobae.com/america/opinion/2020/07/03/mas-gallegos-que-nunca/

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