Hacia una cultura sustentable

Hacia una cultura sustentable

Por: Rocío Oria, Consultora en INFOMEDIA.

El proceso de globalización ha redefinido el rol de las empresas en la sociedad, dejando de ser meros actores económicos para pasar a ser actores sociales cuya misión e impacto va mucho más allá de la obtención de resultados en términos de ganancias.

Hoy se considera que una empresa es sustentable cuando busca su excelencia tanto en aspectos de la calidad de sus productos, prácticas o servicios, como en el origen de sus insumos, o bien el bienestar de sus empleados. También por el impacto ambiental, social, político y económico de su actividad y el desarrollo social y económico de su lugar de ubicación, tanto como barrio, zona, provincia y país.

Los últimos rankings de clasificación de las corporaciones más sostenibles del mundo demostraron que al invertir en aspectos de sustentabilidad las empresas son más rentables y eficientes.

Durante la última cumbre de desarrollo Sostenible en la Ciudad de Nueva York, los empresarios debatieron sobre las mejores alternativas para construir un mundo más sustentable mediante la colaboración público-privada, y de esa manera acelerar la agenda 2030 en lo que refiere a la concreción de los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS).

En la actualidad, las compañías han evolucionado en la mirada de la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) y la han vuelto transversal a todos sus departamentos y acciones.

Respecto de los consumidores, tal como sostienen Katherine White, David J. Hardisty, y Rishad Habib en “The Elusive Green Consumer” para Harvard Buisness Review, para fomentar prácticas de consumo más sustentables toda empresa debe considerar la influencia social y el escenario político; romper con los malos hábitos en la sociedad y alentar la creación de unos mejores, haciendo de la opción más sustentable la opción predeterminada; aprovechar el efecto domino que hace que los consumidores tengan una actitud más positiva en términos de propagación de un producto o servicio; hablarle al corazón de las personas más que a su cerebro; considerar el loss-aversion al tomar decisiones, es decir, la preferencia de las personas de evitar perder más que generar ganancias equitativas; y por último, priorizar la creación de experiencias para generar conexiones más fuertes con sus stakeholders.    

La digitalización, acelerada por la pandemia de Covid-19, representa para las organizaciones la posibilidad de canalizar un cambio en políticas positivas, para la creación de una sociedad que viva en equilibrio con el ambiente a través de programas sólidos de responsabilidad social corporativa y prácticas empresariales sustentables.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *