La nueva política
Cada vez parece más evidente que Milei, y otros líderes disruptivos como él, tienen una especie fórmula secreta que la política tradicional todavía no alcanza a comprender. Acá, algunas claves que quizá valga la pena tener en cuenta.
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29-10-2025
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Las encuestas esta vez no se equivocaron: desde hace unas horas, el alcalde electo de New York es Zohran Mamdani. Para quienes no lo conocen, el político demócrata es la excentricidad encarnada: de ascendencia india, nació en Uganda, es licenciado en “estudios africanos” y no disimula su fanatismo por el hip-hop. Progresista en sus ideas —apoya el control de armas y es un activista LGBTIQ+—, parte de su popularidad se debe a que baja al barro de las propuestas concretas que más atraen a los jóvenes: acceso a la vivienda y transporte barato. Y así ganó.
Aunque Mamdani y Milei están en las antípodas ideológicas, tienen algunas cosas en común: poca vergüenza, casi ningún sentido del ridículo, mucho histrionismo, gran capacidad para concentrar en una frase o un símbolo un concepto complejo y, sobre todo, una habilidad extraordinaria para parecer auténticos. Además, intuitivos como son, tuvieron lucidez para detectar qué es lo que más importaba a sus públicos en un determinado momento. En la Argentina, la inflación; en NYC, que vivir es carísimo y los jóvenes sienten que su propia ciudad los expulsa.
Igual que Milei se enfrentaba a la casta, Mamdani señala al establishment como la causa de todos los males. Y aunque proponen cosas muy distintas, lo que en ambos casos parece importar es la nueva gramática del poder, que no se escribe con matices, sino con certezas. No buscan ser la opción razonable; buscan ser la única opción real:
Sin editar. La primera regla de esta nueva camada de líderes es que la autenticidad es un arma. No es la pose pulida y ensayada del viejo político que se arremangaba la camisa. Es una autenticidad cruda, a veces caótica y en ocasiones brutal. El estilo de Milei o la estética de Mamdani no son un disfraz; son una declaración de identidad.
El sistema. Estos líderes, y otros de su perfil, más que un plan programático de gobierno, ofrecen un “modelo mental” que lo explica todo. Para Milei, es la superioridad moral del anarcocapitalismo; para Mamdani, el colectivismo como solución a los problemas sistémicos de NYC. Esta pureza ideológica es un refugio para una generación que desconfía de la moderación de la casta, siempre sospechosa de complicidad.
El algoritmo. La batalla por la opinión pública no se libra tanto en la tapa de los diarios como en X y en TikTok. Su comunicación está diseñada para la viralidad: clips cortos, sentencias filosas y retórica emocionante. Saben que la confrontación genera engagement, y ese es su parámetro para medir la relevancia política. Con campañas gasoleras, son los propios militantes quienes se ocupan de amplificar los mensajes. Aunque pierdan el control.
La pelea constante. La vieja máxima de la política era construir puentes. La nueva es dinamitarlos. Confronto, luego existo. Milei y Mamdani lo tienen claro: el conflicto no es un costo a evitar, es un insumo vital de valor inestimable. Cada respuesta agresiva y cada posteo desafiante son una prueba de salud política que demuestra que no fueron cooptados. La grieta siempre viva crea un sentido de pertenencia tribal mucho más efectivo que los amables llamados a la unidad.
La política como movimiento redentor. Los grandes líderes no venden gestión, sino propósito. Ofrecen a los jóvenes la oportunidad de ser protagonistas de una causa histórica, trascendente. No prometen administrar mejor el statu quo, sino demolerlo y construir algo nuevo. Una oferta que el centro político, obsesionado con proteger lo que se logró en el pasado, es incapaz de articular.
En definitiva, Milei, Mamdani y otros de su especie encarnan la nueva política en tiempos en los que la confianza está rota. Muestran que el entusiasmo de los jóvenes no se asocia a las promesas de gestión eficiente ni a la protección de las conquistas de otros tiempos, sino a una narrativa clara, un enemigo visible y la propuesta de una pelea épica que vale la pena dar. La vieja política sigue sin entender que los jóvenes no quieren un mejor gerente para el sistema actual, sino un héroe que les prometa uno nuevo.
Ilustración: gentileza GM+AI
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Tres preguntas a Mariano Castagneto. Es un comunicador y docente argentino, experto en metodologías de estudio. Radicado en España, fundó su propia academia de técnicas de estudio y es redactor de proyectos especiales de la Universidad de Navarra.
—¿Qué son las “tierras raras”, de las que tanto se habla?
—El término “tierras raras” se acuñó en el siglo XIX, cuando los primeros minerales de ese tipo fueron descubiertos en Ytterby, un pequeño pueblo de Suecia cuyo nombre dio origen a varios elementos: iterbio, terbio, erbio e itrio. Desde entonces, se han identificado importantes yacimientos en distintas regiones del mundo. En Bayan Obo, al norte de China, se encuentra el mayor depósito activo, inicialmente explorado como mina de hierro en 1927 y hoy clave en el dominio global del refinado. En Estados Unidos, la mina de Mountain Pass (California), descubierta en 1949, lideró la producción global durante la Guerra Fría. En Australia, el yacimiento de Mount Weld destaca por su alta concentración, mientras que en Groenlandia, el proyecto de Kvanefjeld genera debate por sus recursos estratégicos y riesgos ambientales. Más recientemente, en 2023, se anunció en Kiruna, al norte de Suecia, el hallazgo del mayor yacimiento conocido en Europa, con más de un millón de toneladas estimadas de óxidos de tierras raras. Aunque el nombre sugiere escasez, las tierras raras son relativamente abundantes y suelen encontrarse cerca de la corteza terrestre, pero están dispersas y mezcladas con otros minerales como hierro, fosfatos, torio y uranio, lo que hace costosa su extracción y separación.
—¿Por qué las tierras raras tienen tanta importancia geopolítica?
—Ya no hace falta enviar tropas para ganar una guerra. Hoy, el poder se construye con contratos, satélites, minerales y alianzas comerciales. Mientras Occidente se reconfigura tras el impacto de la pandemia, China ha tejido una red de influencia global: minas en África, ferrocarriles en América Latina, cables submarinos que conectan continentes y el dominio casi absoluto de un recurso clave para la tecnología del siglo XXI: las tierras raras. Detrás de cada auto eléctrico, turbina eólica, teléfono móvil o misil guiado, hay una combinación precisa de 17 elementos químicos con nombres poco familiares pero absolutamente imprescindibles. China controla más del 90 % de su refinado, define las condiciones del mercado, patenta los procesos más avanzados y exporta sus estándares tecnológicos mientras financia infraestructura crítica en los países en desarrollo. Lo hace con una estrategia de largo plazo, pragmática, silenciosa. Una geopolítica sin banderas, pero con consecuencias globales. El tablero se completa con una cadena de expansión coordinada: desde la extracción de minerales en Zambia o Bolivia, pasando por el ensamblaje en fábricas chinas, hasta la instalación de redes 5G o cámaras de reconocimiento facial en ciudades del sur global. El mapa ya no se dibuja con fronteras militares, sino con corredores logísticos, inversiones estratégicas y dependencia tecnológica. Y, en ese nuevo orden, Europa observa con preocupación mientras busca alternativas que no lleguen demasiado tarde.
—¿Por qué China juega un rol tan importante en relación a este tema?
—A diferencia de otros metales, las tierras raras no se encuentran en vetas puras, sino mezcladas entre sí y en bajas concentraciones, lo que obliga a procesar grandes volúmenes de roca. Separarlas requiere reactivos químicos agresivos, como ácidos fuertes, y genera residuos tóxicos, y en algunos casos, radioactivos. Además, su refinado es técnicamente complejo, costoso y muy contaminante, razón por la cual muchos países trasladaron esa etapa a China, que hoy concentra más del 90 % del procesamiento global. Desde los años ochenta, China ha impulsado una política industrial enfocada en la autonomía tecnológica y en la innovación con la idea de reducir la dependencia del país respecto a tecnologías extranjeras, con una fuerte inversión pública en ciencia e ingeniería. Según The National Law Review, en 2024 China continuó siendo la principal fuente de solicitudes internacionales de patentes, con la presentación de 70.160 a través del sistema Patent Cooperation Treaty en campos como robótica, inteligencia artificial, nanotecnología y minerales estratégicos. Y quien domina las patentes, domina el mercado: puede cobrar licencias, bloquear competidores o usarlas como ventaja diplomática. Si otro país desea emplear tecnología china, tiene que pagar o negociar.
Las tres preguntas a Mariano Castagneto se tomaron del artículo “China: la expansión geopolítica silenciosa y el dominio de las tierras raras”, publicado originalmente en la revista Nuestro Tiempo. Para acceder a su versión original podés hacer click acá.
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IA e inteligencia humana. 2026 es un año bisagra en la gestión del talento. Este artículo de Alejandro Melamed señala que el área de Recursos Humanos “se transforma en el orquestador de la convivencia entre la inteligencia humana y la artificial”. Con restricciones presupuestarias y un mercado que está en modo “wait and see”, quienes lideran esta área enfrentan el desafío de reinventar el trabajo y la cultura de las organizaciones de manera urgente. La clave parece estar en la planificación basada en habilidades, las experiencias híper-personalizadas y un nuevo liderazgo capaz de navegar el “cambio ingobernable”.
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Academia. Una investigación de Tom Watson detalla el modo en que evolucionó la medición y evaluación de la efectividad de las relaciones públicas a lo largo de más de un siglo: encuestas de opinión, análisis de medios, etc. La aparición de Internet y las redes sociales generó, en los últimos años, condiciones para nuevas formas de medición. Un tema en constante evolución que está todavía lejos de resolverse.
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Oportunidades laborales
BYD abrió su búsqueda de Marketing Head.
Ranger Technical Resources inició la búsqueda de Brand Head.
¡Hasta el próximo miércoles!
Juan.
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