Gracias Leo

Llegó el día fatídico en el que Messi anunciaría su retiro de la Selección. En el fondo de los comentarios que pueden leerse en medios y redes sociales parece subyacer una idea unánime: el agradecimiento. Quizá Leo nos haya dejado algo más que alegrías futbolísticas.

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2-09-2026

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Gracias, gracias, gracias. No hay mucho más para decir. Su fútbol ha sido (es) de otro planeta, y la calidad humana con la que transitó estos años de agonía y de éxtasis merecen todo el reconocimiento. Es mucho lo que puede decirse —lo que ya se está diciendo— sobre Messi, probablemente el mejor jugador de todos los tiempos. Acá nos detenemos en su carta de despedida, una pieza de comunicación impecable. Dice así:

“Después de este tiempo que pasó desde la final, pensándolo mucho, quiero comunicarles a todos que me retiro de la Selección… Fue una decisión que dolió y duele en el alma pero entiendo que es el momento”.

Va directo a lo que quiere comunicar, con una muy breve aclaración de contexto: la final perdida, y después de haberlo pensando mucho. Toma la decisión embargado por el dolor, pero no es un arrebato. Fue cuidadosamente meditada. Ya genera empatía.

“Les juro que siempre dejé todo, no solo los últimos años que se ganó todo. Antes también, y siempre peleé y me dejé todo por esta camiseta, por darles alegrías y hacer que se sientan orgullosos de ser argentinos a través del fútbol”.

Aunque es consciente de que todos sabemos que lo dejó todo, quiere remarcarlo. Es como si dijera: júzguenme por eso, por las alegrías que les di y por el orgullo que sintieron por ser argentinos viéndome jugar al fútbol. Quién no va a identificarse con eso.

“Queda poco y se van cerrando etapas y esta es una que me duele mucho. Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección. Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar. Gracias por todo el cariño de estos 20 años”.

Mucha emotividad: el dolor por cerrar esta etapa y el amor —en presente, en pasado y en futuro— por la Selección. Y “me vacié”: otra manera de repetir que lo dio todo. Y el respaldo a los más jóvenes, de quienes dice que son “muy grandes” y que “merecen estar”. Generoso en el elogio, quiere dejarnos tranquilos porque quedamos en buenas manos.

“Voy a extrañar mucho escucharlos desde adentro. Ahora voy a ser uno más de ustedes, alentando y bancando siempre desde afuera (en las buenas y en las malas, mucho más)”.

Alentar y apoyar a los que vienen, con la conciencia —por experiencia propia— de que en las malas eso se valora más. Promete hacerlo él mismo, y así lidera con el ejemplo.

“Gracias a mi familia por estar siempre, por acompañarme en este viaje tan hermoso pero difícil. Gracias a cada uno de los entrenadores, compañeros y dirigentes que me tocó compartir. Me llevo recuerdos y momentos inolvidables vividos.

Agradece, como lo hacen los grandes. Recuerda que este camino que lo llevó a la gloria tuvo también sus dificultades. Y que no llegó solo: otros lo sostuvieron para llegar a la meta. La familia, los compañeros y los dirigentes, en ese orden. Un gesto —otro más— de humildad.

“Me voy con la tranquilidad y el orgullo de haberles regalado, juntos con mis compañeros, momentos soñados. Fue una locura haberlo vivido con ustedes. ¡Los quiero! Gracias Dios por hacerme argentino. ¡Vamos Argentina!

Otro reconocimiento a los compañeros y el agradecimiento a Dios por haberlo hecho argentino. En su caso, con un significado quizá más profundo que para muchos compatriotas: nació en este suelo (eso no dependía de él), pero eligió después, libremente, vestir la celeste y blanca, cuando tenía también la opción de jugar para España. Y no se arrepiente. Como dice, fue una locura haberlo vivido con nosotros.

“Estas palabras las escribí el 21 de julio, dos días después de la final. Hoy después de lo de mi papá, estoy más convencido que antes".

Qué más decir, además de “gracias”. Quizá solo recordar lo que ya sabemos: que Messi nos hizo mejores. Nos recordó que hay otra manera de ser argentinos: que se puede reconocer el propio talento sin perder un gramo de humildad; que se puede hacer un culto de la constancia y el esfuerzo sin por eso sentirse un héroe; que se puede lograr el cariño unánime de la gente hablando con hechos y siendo austero con las palabras; que se puede ser respetuoso con todos y reconocer el mérito ajeno sin por eso perder ni un gramo de grandeza. Más que los goles de otro planeta y los títulos gloriosos, ese quizá sea su legado más valioso. Gracias Leo.


Ilustración: gentileza GM+AI

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Tres preguntas a Ferghane Azihari. Es un periodista y analista político francés. Creció en el seno de una familia musulmana originaria de las islas Comoras, en el sureste de África. Su último libro, “L’Islam contre la modernité”, es uno de los 10 ensayos más vendidos de Francia y está siendo traducido a varios idiomas, entre ellos el castellano.

—Decís en tu último libro que el Islam es incompatible con la modernidad. ¿Cuál es el fundamento de esa afirmación?
—Parto de un análisis de la situación social y política antes de centrarme en la teología. Recurro a algunos indicadores y cifras, una realidad que muchos observadores, tanto en Occidente como en Oriente, tratan de suavizar: que las sociedades musulmanas se encuentran hoy muy por debajo de los estándares que tenemos derecho a esperar de las sociedades civilizadas y que actualmente son víctimas de un verdadero atraso político, económico, social y cultural. Hay alrededor de 50 países de mayoría musulmana en el mundo y, sin embargo, el número de democracias en tierras islámicas puede contarse con los dedos de una mano atrofiada. Hoy en día, hay 1.900 millones de musulmanes en todo el mundo, y sólo el 3% vive en regímenes más democráticos que el promedio mundial. Casi todas las sociedades musulmanas se ubican en la mitad inferior de todas las principales clasificaciones que analizan la situación de la mujer. Las sociedades musulmanas están sobrerrepresentadas en los conflictos armados. La lista de organizaciones terroristas está compuesta principalmente por grupos de obediencia musulmana.

—¿No puede atribuirse al colonialismo el atraso del mundo musulmán?
—En materia de logros económicos, científicos y culturales, el mundo musulmán está muy rezagado. Representa una cuarta parte de la población mundial, el 1% de los premios Nobel, en todas las categorías, y el 0,1% de las contribuciones a la investigación y a los descubrimientos científicos originales, según las cifras del Banco Islámico de Desarrollo, con sede en Arabia Saudita. Por lo tanto, cuando una proporción muy elevada de la población mundial mantiene una relación problemática con la cultura, el conocimiento y la violencia, y esa población no tiene ningún otro punto en común más que la variable religiosa, es normal poner a la religión en tela de juicio. Y quienes atribuyen esta decadencia a la variable colonial fingen ignorar que estas desgracias que abruman al mundo musulmán ya existían antes de la llegada de los europeos, y que, antes de su llegada, el mundo musulmán no era un paraíso de los derechos humanos.

—De todas maneras, otras religiones también han atravesado fases oscuras...
—Así es. Ninguna civilización es siempre y en todas partes inocente, ni puede jactarse de haber estado a salvo, a lo largo de su historia, del fanatismo, la violencia y la miseria, que son parte constitutiva de la historia de la humanidad. La violencia es la situación por defecto porque somos animales. Somos el resultado de un proceso evolutivo esbozado por Darwin y que nos ha conferido a una cierta predisposición a la violencia y la opresión. Sólo después surge el proceso de civilización, durante el cual aprendemos a pacificar nuestras costumbres. La cuestión es saber por qué a algunas áreas culturales les cuesta más que a otras liberarse de las formas más primitivas de violencia y fanatismo. Y creo que, para responder a esta pregunta, no se puede pasar por alto el peso de las normas, los valores y los sistemas de creencias, los cuales, para bien o para mal, tienen una influencia importante en las sociedades humanas. En el caso del Islam, se construye a partir del culto a la personalidad a un supuesto profeta que, según sus propios hagiógrafos, es alguien que no duda en mandar asesinar a quienes lo critican, que practica la esclavitud y la esclavitud sexual… No me parece que eso sea lo más adecuado para dar lugar a instituciones libres, fraternas y democráticas.

Las tres preguntas a Ferghane Azihari se tomaron de la entrevista que le hizo Alejo Schapire, publicada originalmente en Seúl. Para acceder a su versión completa podés hacer click acá.

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Lobby en España. El Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto-ley de transparencia e integridad de las actividades de los grupos de interés, que regula la relación con puestos públicos susceptibles de recibir influencia. También crea un registro de grupos de interés de ámbito estatal, público y obligatorio. Un avance en la regulación del lobby, en línea con los estándares de la Unión Europea y atendiendo a la creciente demanda de transparencia de parte de la sociedad. Este artículo lo explica.

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Academia. Un estudio muestra que los hombres dedican el 55% del tiempo de su conversación a temas “socialmente relevantes”, o sea a los chismes. En las mujeres ese porcentaje sube a 67%. Sorprendentemente, sólo una pequeña porción de esa conversación es crítica. Este artículo de Sophia Gottfried recoge ese dato y profundiza en el rol social y psicológico de la conversación sobre comportamientos humanos: los seres humanos dieron un salto evolutivo importante cuando empezaron a dedicar tiempo a intercambiar información sobre ellos mismos y los demás. Reivindicación del chisme.

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Oportunidades laborales

Red Bull mantiene abierta su búsqueda de Media Network Manager.

Continúa activa la búsqueda de Plumari para la posición de Responsable de Comunicaciones.


¡Hasta el próximo miércoles!

Juan.


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