IA y cambio climático

La creciente demanda energética de la Inteligencia Artificial podría estar acelerando el calentamiento global. A la vez, la misma IA parece estar ayudando a mitigarlo con algunos de sus aportes. Una oportunidad para —valga el guiño— pensar con la cabeza fría y enfocarse en las soluciones.

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30-09-2026

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Nos preocupa más que la IA se quede con nuestros trabajos o, peor, que acabe gobernando el mundo y nosotros nos volvamos sus esclavos que otra amenaza que late en el alma insensible de las grandes empresas de tecnología: que el aumento del consumo energético que necesitan los data centers para poder operar, generen tales cantidades de gases de efecto invernadero que el planeta se vuelva del todo invivible.

Es lógico: el homo sapiens sobrevivió hasta acá dándoles prioridad a los peligros graves e inmediatos —un incendio, un león hambriento o una inundación arrolladora—, y administrando con cierta despreocupación las amenazas potenciales, cuyas causas no siempre están del todo claras y a las que se presta atención recién cuando se vuelven tangibles. Es improbable que cambiemos: así llevamos miles de años, y tan mal no nos fue.

Hace una semana poníamos la lupa en los apocalípticos y los optimistas de la IA, y dejábamos fuera del análisis al impacto ambiental de este salto tecnológico brutal. Hoy toca poner un momento de atención al tema:

Más consumo de energía. La IA demanda enormes cantidades de energía eléctrica: una consulta con ChatGPT gasta 10 veces más electricidad que una búsqueda de Google y, como cada día usamos más IA, aumenta sin parar la demanda energética. En esa línea, en 2023 la International Energy Agency estimó que el consumo eléctrico de los data centers estaba entre el 1 y 1.3 % de la energía total, y que a finales de esta década llegaría al 4%. Alarmante.

Aceleración del cambio climático. Hay consenso científico sobre un hecho: el mayor consumo de energía es la principal causa del cambio climático. El razonamiento es lineal: la mayor parte de la energía que usamos proviene de quemar carbón, petróleo y gas; esta combustión libera dióxido de carbono y metano a la atmósfera; y esos gases retienen el calor del sol y provocan el calentamiento global. No hay misterios.

Pero... No todo es tan negativo: la IA podría aportar parte de la solución al problema que está contribuyendo a agravar. El World Economic Forum ha señalado que la IA optimiza el uso de energías renovables, monitorea emisiones de gases, mejora la eficiencia de recursos en industrias estratégicas, elabora predicciones de desastres naturales y hace posible una gestión agrícola más inteligente y sustentable. Así, de algún modo, nos devuelve parte de lo que nos quita.

Un apocalíptico estaría aterrado. Un optimista diría que no pasa nada. Y un moderado pensaría que ni una cosa ni la otra, pero que cuidado: que no hay repuestos para el planeta, que si lo rompemos, queda roto para siempre. Otra vez, elija su bando y obre en consecuencia.


Ilustración: gentileza GM+AI

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Tres preguntas a Sasha Luccioni. Es una científica informática e investigadora canadiense, especializada en la intersección de la inteligencia artificial y cambio climático.

—A veces se presenta a la IA como el gran motor que solucionará la crisis climática. ¿Qué tan real es esta promesa?
—Es una verdad a medias. La IA es una herramienta de doble filo. Por un lado, tiene una capacidad asombrosa para mitigar daños y adaptar infraestructuras. Nos ayuda a analizar patrones climáticos complejos, optimizar rutas de transporte para reducir el uso de combustible, mejorar la eficiencia de las turbinas eólicas y predecir con extrema precisión picos de demanda eléctrica o desastres naturales como sequías o huracanes. Pero hay un “costo oculto” gigantesco: para resolver problemas climáticos con IA, estamos utilizando una tecnología que devora energía y recursos a un ritmo insostenible.

—Cuando habla de recursos insostenibles, ¿a qué cifras nos enfrentamos?
—La escala es alarmante. Los modelos de IA generativa no funcionan como una búsqueda en Google tradicional; consumen hasta 30 veces más energía por consulta. Para dar una idea gráfica, generar una sola imagen en alta definición con IA consume tanta electricidad como recargar por completo la batería de un teléfono celular. A nivel macro, según datos recopilados por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la infraestructura de la IA combinada con las criptomonedas ya representaba cerca del 2% de la producción eléctrica mundial. Esto se debe a los millones de servidores distribuidos en centros de datos por todo el mundo, los cuales demandan electricidad las 24 horas del día.

—¿Estamos a tiempo de revertir este impacto o la IA acelerará inevitablemente el colapso ecológico?
—Estamos en una ventana crítica. Organizaciones científicas y referentes de la industria insisten en que si seguimos construyendo plantas de gas natural solo para alimentar la demanda inmediata de la IA, nos encadenaremos a emisiones de carbono por las próximas décadas. Sin embargo, la solución pasa por la sobriedad energética y la transparencia. Ya existen herramientas de código abierto como CodeCarbon para que los desarrolladores midan la huella de carbono de sus algoritmos. El camino exige implementar “algoritmos verdes” entrenados exclusivamente con fuentes renovables y, sobre todo, aplicar la IA con criterio: usarla para la investigación científica, la medicina o el clima, y regular el uso frívolo o masivo que no aporta valor real al desarrollo humano.

Las tres preguntas a Sasha Luccioni no se tomaron, como otras veces, de un artículo o entrevista publicada por otro medio. Es el producto de lo que la IA propuso como diálogo simulado con ella, a partir de varias intervenciones de la especialista en diversos medios. El tema merecía el experimento.

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Calentamiento global. El asunto merece alguna atención: el ahorro energético que generamos con autos híbridos, iluminación más eficiente y mejor tecnología de refrigeración, podría estarse neutralizando con el creciente consumo energético que genera la IA. Este texto hace un análisis exhaustivo del tema, señala los retrocesos que tuvimos en estos años, y algunas de las oportunidades de mejora en las que la misma IA nos está haciendo un aporte.

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Academia. Este artículo de Carlos Álvarez Teijeiro señala con lucidez que son dos los grandes desafíos que presenta la IA en relación con el trabajo. El primero, que, en contra de lo que suele decirse, lo más probable es que la IA no reemplace a los trabajos rutinarios y repetitivos sino a los de alta calificación, a menos que estén muy vinculados con la empatía, que no es codificable. Y el segundo, que la IA goza de un extendido prestigio asociado a la inmaterialidad, aunque en realidad consume una gran cantidad de recursos naturales y energéticos que podrían volverla insostenible en el mediano plazo. Muy recomendable análisis.

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Oportunidades laborales

Edelman Intelligence inició su búsqueda para la posición de Data & Intelligence Director - South Cone..

Cocos mantiene abierta su búsqueda de Head of Marketing.


¡Hasta el próximo miércoles!

Juan.


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