La mesa chica
Rara vez los responsables de asuntos corporativos de las empresas tienen asegurado su lugar en el comité de dirección. Es una posición que hay que saber ganarse, y poder sostenerla en el tiempo.
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25-02-2026
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“Como te ven, te tratan. Si te ven mal, te maltratan. Si te ven bien, te contratan”. Así dice la famosa frase que popularizó la eterna Mirtha Legrand. Y aunque la casi centenaria diva suele referirse sobre todo al aspecto físico, su acierto alcanza dimensiones mucho más profundas. No importa tanto cuál sea tu aporte real: te valoran según te perciben. Por eso, si no te sentís lo suficientemente reconocido en tu vida profesional, es probable que te esté faltando habilidad para administrar bien las percepciones que los demás tienen sobre vos. O sea, es tu responsabilidad, no la de ellos.
Hace pocas semanas, la consultora Spencer Stuart publicó un estudio que recogía datos y opiniones aportados por los directores de asuntos corporativos de las mayores compañías inglesas, aunque sus resultados bien podrían extrapolarse al resto del mundo. Si bien la encuesta los muestra bastante satisfechos porque el 64% de ellos forman parte del comité ejecutivo, algunos lamentan cierto retroceso respecto de años anteriores: creen que hay CEOs que no acaban de entender el rol del Dircom, y que por eso cortan por ahí cuando quieren reducir la cantidad de reportes. La pregunta cae de madura: ¿será que hay algo que estamos haciendo mal?
No hay una receta infalible para mejorar cómo somos percibidos, pero hay aspectos que vienen demostrando bastante efectividad. Algunos podrían ser:
Entender el negocio. Podés ser un gurú de la comunicación o el rey del lobby. Los periodistas más influyentes del país pueden invitarte a todos sus cumpleaños y podés pasarte los domingos escuchando ópera en Olivos con Milei, pero si no entendés en detalle cómo se ganan los pesos en tu empresa, te falta un elemento clave.
Ser experto en tu campo. Y en toda la cancha: la teoría de la comunicación y de la ciencia política que está en los libros, y los avances en IA y neurociencia que se actualizan cada día. Y el marco jurídico dentro del cual se mueve esta profesión: la Constitución Nacional, la Ley de Ética Pública, el Decreto 1172/2003, reglamentos de Diputados y del Senado… No salgas a la calle sin haber incorporado eso.
Tener una narrativa convincente sobre lo que hacés. Clara, concreta, concisa. Una frase o dos que expliquen por qué el área de asuntos públicos y comunicaciones es fundamental para tu empresa y todo su sector. Y datos que lo sustenten. Y un par de ejemplos. Todo eso, en tres minutos. Si no cabe en ese tiempo, hay que seguir trabajando el relato, hasta que quepa.
Desarrollar métricas adecuadas. En lo posible, que muestren de manera directa el impacto económico de este trabajo: pesos o dólares ganados o ahorrados (es otra forma de ganar) por haber logrado que salga una ley, o un decreto, o una resolución. Las reuniones, los artículos en los medios y las menciones en redes, suman, pero no es lo que de verdad importa: lo que cuenta son los goles, no los pases en mitad de la cancha.
La lista sigue: mantenete actualizado, entendé los lineamientos básicos de la geopolítica, encontrá más maneras de medir el resultado de tu trabajo… Y pensá en lo que decís y en cómo lo decís. Y en la imagen que transmitís. Porque si lo dice Mirtha, algo de verdad hay: “como te ven, te tratan…”.
Ilustración: gentileza GM+AI
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Tres preguntas a Juan José García-Noblejas. Es un académico español, profesor emérito de Epistemología de la Comunicación y de Escritura para Cine y Televisión. Fue Director de Investigación del Departamento de Cultura y Comunicación Audiovisual de la Universidad de Navarra y autor de varios libros y artículos académicos.
—Muchas veces has dicho que la comunicación es una cuestión práctica ¿tiene esto que ver con el compromiso personal?
—Por supuesto. Los problemas teóricos y técnicos son, por así decirlo, rígidos: si quieres lograr eso, haz esto. Pulso un botón y el ascensor sube, para dar un ejemplo mundano. La comunicación, sin embargo, es un conocimiento práctico: no basta con teorizar sobre ella, debe “hacerse”. Y cuando la verdad se establece en la propia vida, lo que emerge es bondad y belleza. El comunicador trata sobre el bien ético, la posibilidad política, la belleza estética, la credibilidad retórica y el mito poético. Y se equivoca en todas estas áreas porque es inevitable equivocarse. Como solía decir Leonardo Polo, “lo correcto es lo corregido”. O dilo con Aristóteles, en una frase que se convirtió en la máxima recurrente de Fernando Inciarte: “Para saber lo que tenemos que hacer, tenemos que hacer lo que queremos saber”. En el mundo de la acción personal, no tienes toda la información y no puedes prever todas las consecuencias; Por eso siempre es necesario arriesgarse actuando. Y por eso también es natural cometer errores y debería ser igualmente natural corregirlos.
—A pesar de tu formación en física, preferís abordar la comunicación desde la filosofía práctica…
—Otras personas provienen de sociología, derecho, ciencias políticas o lenguas. Viniendo de la física y ante las pretensiones de algunos de considerar el periodismo o la comunicación como algo “científico”, desde el principio me sentí más cómodo en el campo de la filosofía práctica, que para mí siempre me pareció más coherente con el fenómeno de la comunicación. Cuando ingresé en la Universidad de Navarra y empecé a estudiarla de forma no formal, tuve la suerte de contar con el apoyo y consejo de algunos filósofos con los que conecté de inmediato y de quienes he aprendido mucho a lo largo de los años. Algunos de los que estoy pensando incluyen Leonardo Polo y su ética y antropología trascendental; Alejandro Llano y su epistemología y filosofía política; y la filosofía moral y estética de Fernando Inciarte, quien formó parte de los “rehabilitadores” de la filosofía práctica en Alemania y que más tarde llegó a Pamplona.
—La filosofía práctica tradicionalmente abarca la ética y la política, pero también has hablado de estética, retórica y poética.
—Sí, me parece que la comunicación no puede entenderse adecuadamente sin considerar esas cinco dimensiones. Tomemos, por ejemplo, la retórica. Es una herramienta que no solo funciona en términos sofisticados, sino que también hace plausible lo que uno sostiene como verdad, porque lo que es verdad no siempre es evidente ni siempre se impone racionalmente. Por eso es necesario argumentar y ejemplificar, convencer y no solo persuadir. O tomemos la belleza estética, una forma de razonar que es natural en Italia, ya que las cosas que se llaman “buenas” en español se llaman “bellas” en italiano.
Las tres preguntas se tomaron de un texto de Enrique Fuster titulado “Coloquio con Juan José García-Noblejas sobre la comprensión de la comunicación desde la perspectiva de la Poética de Aristóteles”. Para acceder a su versión completa podés hacer click acá.
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Contexto internacional. La afirmación de que el peronismo siempre tuvo viento de cola internacional y las demás fuerzas políticas todo lo contrario, parece desmentirse esta vez. Este artículo analiza cómo en la “era Trump” las variables comerciales (precios de materias primas, términos de intercambio, crecimiento de socios y oferta de exportaciones) y las financieras (tasas libres de riesgo y spreads de crédito) parecen darle margen a Milei para gozar de cierta bonanza. Una mirada interesante para los profesionales de los asuntos públicos, que no pueden ignorar el contexto global de la economía.
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Academia. Este estudio analiza el modo clásico de medir la reputación —estableciendo un índice derivado de la opinión de los stakeholders relevantes de una organización— y lo relaciona con las variaciones de las ventas. Los casos analizados muestran un impacto significativo en las ventas en el corto plazo cuando hay un evento que daña la reputación, que se atenúa en el mediano y largo plazo. Los clientes tienden a olvidar los episodios negativos a menos que tengan un alto valor simbólico o les afecte de manera directa.
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Oportunidades laborales
.monks inició la búsqueda para la posición de AI Director.
Pattern Brands abrió su búsqueda de Paid Social Manager.