Las PR en tiempos desafiantes

Recortes de gastos, posiciones que no se cubren, fees congelados, despidos: las consultoras de PR y las áreas de comunicación y asuntos públicos de empresas sienten el impacto de los desafíos económicos. Es tiempo de ponerse creativos.

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06-05-2026

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Así está el mundo: la economía global entró en fase de alerta cuando el estrecho de Ormuz quedó más o menos bloqueado a raíz del enfrentamiento de Irán con la coalición americano-israelí. Con el barril de petróleo rondando los 110 dólares, el mundo es otro. Además, arrastramos todavía las consecuencias de la invasión rusa a Ucrania, en febrero de 2022, cuando recién nos estábamos recuperando de la pandemia: el precio internacional del gas subió, entramos en fase de “inseguridad energética”, y las democracias occidentales miran ahora el futuro con desconfianza.

En esas aguas navega la Argentina que, con la llegada de Milei al poder, inició su propio proceso de transformación: cortó en seco el déficit fiscal, esterilizó al Estado como actor de la economía, derribó barreras aduaneras, aprobó leyes pro-mercado y apuesta ahora a la apertura al mundo, aun cuando los sectores menos competitivos de la economía se encaminen inexorablemente a la extinción. Para colmo, la IA y el boom del comercio electrónico no hacen sino acelerar una agonía que, de otro modo, podría haber durado algunos años.

Los desafíos globales y los cambios domésticos son ya parte del paisaje. Su impacto en las consultoras y las áreas de PR de las empresas es inevitable. Acá, algunos ejes que puede ser útil tener en cuenta:

Lo único importante, el negocio. Menos storytelling, más storydoing medible. Narrativa, sí, pero en la medida que contribuye a proteger la licencia para operar y mitigar riesgos regulatorios. Foco en identificar “lagunas jurídicas” o borradores normativos que, en medio de la crisis, podrían convertirse en amenazas u oportunidades de negocio. En definitiva, importan más que nunca las pruebas concretas de cómo se evitó un costo adicional o cómo se abrió una puerta que el departamento comercial encontraba cerrada. Todo lo demás pasa a segundo plano.

Gestión inteligente de la escasez. La reducción de costos obliga a jerarquizar: eliminar el nice to have para enfocarse sólo en los insumos críticos. Talento comprometido, aliados clave y proveedores estratégicos. Nada más. E inmersión profunda de todos los miembros del equipo en el siempre cambiante mundo de la IA: un profesional es ahora él mismo, más los agentes que sea capaz de dirigir con pericia, potenciando su productividad. Quien no incorpora esto, da mucha ventaja.

Navegar las asimetrías. Un país está muriendo mientras nace otro. Y hay oportunidades para todos los que saben leerlo. Declinan los conurbanos con manufactura poco competitiva y se potencian las economías regionales relacionadas con la energía, la minería y el agro. Los objetos con poco valor agregado son reemplazados por sus equivalentes chinos o vietnamitas, a la vez que crecen los servicios relacionados con la gastronomía, el turismo, el wellness y los cuidados corporales. Recalibrar la brújula.

Ayudar a pensar. Sean consultores o profesionales corporativos, de ambos se espera, en el fondo, lo mismo: que ofrezcan una mirada estratégica, que ayuden a pensar. No solo la táctica de una campaña, sino para dónde va el mundo, qué están pensando los consumidores, qué prioridades tienen los gobiernos locales y el nacional, dónde están las oportunidades, qué conviene evitar. Para una frase ingeniosa y unos talking points decentemente escritos ya está la IA. Lo que hace falta es un sherpa, que es mucho más.

La comunicación y los asuntos públicos no son lujos para tiempos de abundancia sino un blindaje institucional básico, indispensable sobre todo en épocas turbulentas. De sus profesionales depende ese posicionamiento. Ya lo dijo la inmortal Mirtha: “Como te ven, te tratan. Si te ven mal, te maltratan. Si te ven bien, te contratan”.


Ilustración: gentileza GM+AI

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Tres preguntas a Juan Pablo Sáenz. Es un periodista argentino, autodefinido como “sociólogo aficionado y blogero intermitente. Escribe rabioso en jupixweb.de, pero habla calmado en persona”.

—Decís que el lenguaje nos convirtió en tribu; la escritura, en civilización; la imprenta, en individuos; la electricidad, en red global. ¿Hacia dónde crees que vamos a partir de la IA?
—La discusión de estos días sobre los “peligros de la tecnología” está dominada por un enfoque pueril. Un ejemplo, para nada el único, es el documental reciente de Ofelia Fernández sobre el malestar de su generación derivado del uso de la tecnología, cuya conclusión es que una cofradía de hombres malvados diseñó unos algoritmos tremendamente adictivos y alienantes, capaces de someternos a todos con el fin de convertirnos en consumidores-esclavos. La solución a tan acuciante problema consiste, según Ofelia, en imponer más regulación, más “Estado presente” y más activismo político. Creo que su crítica es en parte válida (nadie niega que “los algoritmos” generan adicción), pero también superficial, autocomplaciente y obsoleta, porque busca soluciones del pasado para problemas del futuro. Es evidente que Internet y la inteligencia artificial están transformando a la sociedad y al individuo a una velocidad que no podemos ni siquiera concebir. Precisamente por eso es imperativo pensar en las consecuencias que la tecnología imprime sobre la sociedad para intentar responder a la pregunta sobre hacia dónde nos dirigimos.

—¿Qué explicación le darías al malestar que se siente en varios países frente a la democracia liberal?
—Diseñadas en el siglo XVIII, las instituciones de la democracia liberal fueron creadas para operar en un sistema cuyos engranajes se comunican y funcionan a la velocidad de la imprenta. Cuando se intenta hacer funcionar a estas instituciones con ciudadanos que se mueven a la velocidad de Internet (impacientes, tribalizados, volátiles), el sistema se resiente. La polarización política que vemos hoy, el resurgimiento de políticas identitarias y el descreimiento generalizado en la democracia no serían, por lo tanto, fallas del sistema o el plan de unos canallas motivados por el odio y la destrucción de todo lo que es bueno: son el resultado de haber cambiado el medio donde la sociedad opera. En apenas 30 años, Internet aceleró y completó de forma apresurada la cuarta y quinta transformación de la especie. Dejamos de ser el Homo typographicus no para convertirnos en el Homo electricus de McLuhan, sino para saltar directamente a la siguiente fase y convertirnos en los nodos perpetuamente conectados de una red cuyo funcionamiento no comprendemos del todo. En medio de esa confusión, mientras gran parte de la sociedad se preocupaba por cómo los likes afectaban su autoestima o cómo las fake news podían alterar el resultado de las elecciones (spoiler: no lo hacían), algo más grande y definitivo se estaba gestando en las entrañas de la red. Internet no era el destino final: era el sistema nervioso sobre el que se forjaría la siguiente fase, la infraestructura necesaria para la llegada de la sexta y quizás última transformación: la era de la IA.

—La irrupción de la IA se considera la sexta revolución tecnológica. ¿Qué podemos esperar de ella?
—La sexta revolución tecnológica tiene una diferencia fundamental con cualquiera de las anteriores, porque la IA no es un medio de comunicación. No es una herramienta más. Por primera vez en la historia, los seres humanos hemos creado una tecnología de segundo orden, que cambia la naturaleza de la operación intelectual. No opera sobre la materia, sino sobre las mismas operaciones humanas: escribe, pinta, conduce, programa, compone, traduce, diagnostica y, pronto, decidirá. Hace 20 años, en sus escritos sobre la singularidad tecnológica, Ray Kurzweil advertía sobre la naturaleza exponencial del cambio tecnológico. Mientras nuestra experiencia y nuestra intuición son lineales, decía, la tecnología avanza exponencialmente. Desde que aparecieron los grandes modelos del lenguaje, como ChatGPT o Claude, hemos visto con nuestros propios ojos la velocidad exponencial del cambio; pero la discrepancia entre nuestra expectativa lineal y la realidad exponencial es tan fundamental que no somos capaces de comprender la magnitud de la evolución que sucede a nuestro alrededor.

Las tres preguntas a Juan Pablo Sáenz se tomaron del artículo titulado “Homo chatgptus”, publicado originalmente en Seúl. Para acceder a su versión original podés hacer click acá.

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Libertad. Por primera vez en la historia del Índice Mundial de Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF), más de la mitad de los países del mundo se encuentran ahora en las categorías de “difícil” o “muy grave” en cuanto a libertad de prensa. Este artículo muestra cómo crecen las restricciones legales, sobre todo por motivos relacionados con la seguridad nacional, con impacto negativo en el derecho a la información, incluso en países democráticos. Estados Unidos cayó siete posiciones y la Argentina, once. Cuidado.

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Academia. Sobre la base de un estudio cuantitativo hecho con 803 profesionales de las relaciones públicas de 18 países latinoamericanos, este artículo de Ángeles Moreno, Nadia Khalil y Ralph Tench estudia los factores de la vida privada que inciden en la promoción de carrera de hombres y mujeres. Los resultados muestran que las responsabilidades familiares afectan las oportunidades de crecimiento profesional de las mujeres y, en cambio, no impactan en las de los hombres. Una oportunidad para que las organizaciones de diverso tipo –empresas y agencias de PR– implementen medidas eficaces para neutralizar este desequilibrio.

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Oportunidades laborales

The Walt Disney Company mantiene abierta su búsqueda para la posición de Director, Business Affairs.

Dept tiene abierta su búsqueda de Director, Delivery (Creative & Media).


¡Hasta el próximo miércoles!

Juan.


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El contenido de Comms no necesariamente representa la posición institucional del Círculo DirComs. El Círculo de Directivos de Comunicación (DirComs) es una asociación civil que busca promover el intercambio de conocimiento y experiencias entre los máximos responsables de comunicación corporativa, relaciones institucionales, asuntos públicos y gubernamentales de las principales empresas del país.