¿Qué le pasa a Europa?
El estado de bienestar, como lo conocimos, ya no parece sostenible: muchos gobiernos europeos no pueden mantener los servicios que prestan con los impuestos que cobran. Un espejo en el que conviene mirarse para no caer en los mismos errores. Y un contexto que las organizaciones deben considerar para tomar decisiones de negocios acertadas.
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21-10-2026
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Las proporciones de la crisis social en Europa todavía no están claras. La indignación pública por los precios de los alquileres en España se convirtió en protestas y acampes callejeros cuando se conoció el caso de Maricarmen Abascal, una jubilada de 87 años que tuvo que abandonar su departamento en Madrid, en el que había vivido durante décadas, porque ya no podía pagar el alquiler. Maricarmen murió el 7 de octubre, dos semanas después de su desahucio. España entera se conmovió y Pedro Sánchez se tambalea en el poder.
En Francia, la primera chispa apareció en el Lycée Antoine-de-Saint-Exupéry de Créteil, al sureste de París. A mediados de septiembre, el profesorado de ese centro se declaró en huelga por los despidos y la falta crónica de financiación. Los alumnos se sumaron a la protesta, que se terminó extendiendo primero a París y después a toda Francia. Salieron a las calles miles de indignados y varias manifestaciones derivaron en incendios, saqueos y otros actos violentos. El ayuntamiento de Limoges, construido en 1883, hoy es un montón de cenizas.
Aunque más pacíficos que en Francia (al menos por ahora), los focos de manifestantes se siguen multiplicando: Bélgica, Italia, Portugal, Albania… El descontento se va generalizando, por lo que puede ser útil conjeturar qué lo está causando:
Gasto muy elevado. La gente se acostumbró al estado de bienestar: por décadas, hubo pensiones altas, sistemas de salud amplios y subsidios generosos. Para sostener todo eso, los impuestos fueron aumentando hasta niveles intolerables. Y aun así, resultó insuficiente: en promedio, el déficit fiscal de los países de la zona euro supera el 3%, con malos alumnos como Bélgica y Francia con el 5%, y directamente descarriados como Rumania y Polonia, que rozan el 8%. A este ritmo, el choque contra el iceberg parece inevitable.
Deuda y ajuste. En algunos casos, el iceberg ya está acá: el déficit sostenido a lo largo de los años fue abultando deudas hasta hacerlas impagables. Las reglas fiscales del Tratado de Maastricht establecen un límite del 60% del PBI para los estados miembros. Grecia debe el 143%, Italia el 138%, Francia el 117%, Bélgica el 109% y España el 101%. Ahora, solo pagar los intereses se lleva buena parte del presupuesto anual. Por eso se vuelven inevitables los recortes en educación, salud y seguridad social. Y el enojo crece.
Baja productividad. El Banco Central Europeo señala que entre 2020 y 2025, la productividad por hora en los Estados Unidos creció un 6,7%, en comparación con un escasísimo 0.9% de la eurozona. Una de las claves: la cuota del mercado tecnológico de la Unión Europea se contrajo a la mitad en la última década (cayó del 22% al 11%), mientras que los Estados Unidos ya controla más del 36%. Ni hablar de la comparación contra Singapur. Conclusión: Europa, que gasta mucho y está sobreendeudada, no genera condiciones para crecer. El futuro se vuelve incierto.
El problema demográfico. Europa no está pudiendo reponer su población: tiene una tasa de 1,34 hijos por mujer, lejos del 2,1 necesario. En 21 de los 27 países de la UE se registran más defunciones que nacimientos y la edad promedio de los europeos es de 45 años, con un 22% de la población con 65 años o más. La ecuación se vuelve insostenible: pocos trabajadores activos por cada jubilado, aumento de la masa de pensiones, mayor sobrecarga del sistema de salud. O sea, más gastos.
Un contexto global desfavorable. Como si el panorama no fuera ya bastante complejo, a Putin se le ocurrió invadir Ucrania hace unos años, y Trump busca ahora estrangular a Irán, le duela a quien le duela. El resultado es que los precios del gas y del petróleo vuelan y los europeos, que ya estaban con las cuentas en rojo, tienen ahora que pagar más para calefaccionar sus casas o hacer andar sus autos. Eso empuja la inflación: sobre llovido, mojado.
Andrés Malamud, que es capaz de condensar una biblioteca en una frase, dice que el problema de Europa es que “le sobran viejos y le falta petróleo”. O sea: gasta de más y no tiene cómo financiarse. Como pasaría en una casa en la que se vive de fiesta mientras se acumulan las facturas sin pagar, un día eso estalla. Alguna lección hay ahí para el resto del mundo.
Ilustración: gentileza GM+AI
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Tres preguntas a Servet Yanatma. Es un académico y periodista independiente turco. Sus intereses de investigación abarcan la economía y propiedad de los medios, la libertad de prensa y la relación entre los medios y la política.
—¿En qué gastan la plata los gobiernos europeos?
—Como el gasto público en porcentaje del PIB varía mucho entre los países, observar cómo se distribuye el gasto total permite una comparación más clara. Por ejemplo, en la UE se destinó el 19,6% del PIB a protección social, lo que representa el 40% del gasto público total. Es decir, dos de cada cinco euros de gasto de las administraciones públicas en la UE van a la protección social. La protección social está concebida para proteger a las personas frente a riesgos ligados al desempleo, las responsabilidades parentales, la enfermedad y la atención sanitaria, la discapacidad, la pérdida de cónyuge o progenitor, la vejez, la vivienda y la exclusión social. Las pensiones son la mayor partida dentro de las prestaciones de protección social y representan casi la mitad del total. La protección social incluye también las prestaciones por enfermedad, discapacidad y desempleo.
—¿Cuánto del gasto se va en protección social?
—Entre los 31 países analizados, que incluyen la UE, Reino Unido, Noruega, Suiza e Islandia, la protección social supone la mayor parte del gasto público en todos ellos, con porcentajes que van del 26% en Hungría al 45,9% en Finlandia. La proporción de protección social supera la media de la UE, es decir, el 40%, en Luxemburgo (42,5%), Italia (42,2%), Dinamarca (41,5%), Francia (41,5%), Austria (41,3%), Alemania (41,3%), España (41%) y Portugal (40,4%). Las cuatro grandes economías de la UE están todas por encima del 40%, mientras que la proporción es del 34,5% en el Reino Unido. El dato británico procede de la OCDE. Un informe del Banco Central Europeo elaborado por Marta Rodríguez-Vives y Linda Kezbere subraya que no existe un nivel óptimo de gasto social válido para todos en proporción al tamaño de la economía y que la configuración de los sistemas de pensiones varía considerablemente entre los países de la zona euro.
—¿Qué lugar ocupa la educación y otros ítems como la recreación o la cultura?
—La educación solo tiene la segunda mayor cuota de gasto público en Suiza, con un 16,3%. Resulta llamativo que la proporción de gasto en educación esté por debajo de la media de la UE en las cuatro principales economías del bloque, siendo Italia la que menos destina, con un 8%. Estas cinco categorías representan entre el 80% y el 92% del gasto público según el país, con una media del 87,9% en la UE. La defensa es la sexta mayor categoría de gasto en la UE, con un 3,5%. Reino Unido asigna a defensa una proporción del gasto público relativamente superior, del 4,9%, que la de algunas de las grandes economías de la UE, como Francia (3,2%) y Alemania (2,7%). El gasto público en recreación, cultura y religión, protección medioambiental y vivienda y servicios comunitarios es muy limitado. En conjunto, estas tres categorías representan solo el 5,6% del gasto público total en la UE.
Las tres preguntas a Servet Yanatma se tomaron del artículo “¿Dónde gasta Europa su dinero? Un análisis del gasto público en el continente”, publicado originalmente en Euronews. Para acceder a su versión completa podés hacer click acá.
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Opinión corporativa. Son muchos los estudios que muestran que los stakeholders esperan cada vez más que las empresas hablen públicamente sobre temas sociales relevantes: automatización del trabajo, inmigración, racismo, calidad institucional, cuidado ambiental y un largo etcétera son parte del espectro donde miran los públicos con mirada a veces inquisidora. Este artículo recoge las opiniones de 14 profesionales de las comunicaciones sobre cuándo y cómo hacerlo. No hay una fórmula mágica. Sólo está claro que no se puede mirar para otro lado.
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Academia. Hay evidencia abrumadora sobre el rol que cumple, o puede cumplir, el sector privado en el mejoramiento de la calidad democrática de un país. La transparencia institucional genera condiciones favorables para el desarrollo económico que, a la larga, impactan positivamente en las empresas. Sin embargo, a veces el sector privado actúa en sentido contrario por buscar preservar un status quo que le resulta favorable aunque perjudique al país en su conjunto. Este artículo publicado por The International Institute for Democracy and Electoral Assistance (International IDEA) muestra el rol que pueden cumplir, de manera combinada, el sector privado de un determinado país y las instituciones financieras internacionales como el FMI, IFC, BID o CAF. Una manera más de promover la transparencia.
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Oportunidades laborales
Syneos Health mantiene su búsqueda de Associate Director Communications.
La búsqueda de Cocos para la posición de Head of Marketing permanece abierta.
¡Hasta el próximo miércoles!
Juan.
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El contenido de Comms no necesariamente representa la posición institucional del Círculo DirComs. El Círculo de Directivos de Comunicación (DirComs) es una asociación civil que busca promover el intercambio de conocimiento y experiencias entre los máximos responsables de comunicación corporativa, relaciones institucionales, asuntos públicos y gubernamentales de las principales empresas del país.