¡Preparados, listos…      ahora!

¡Preparados, listos… ahora!

Por: Miguel Ángel Martínez, Socio Fundador de INFOMEDIA.

Todavía no estamos en condiciones de advertir el alcance del “new normal” que traerá consigo la post-pandemia, una vez que finalmente pase. La economía en su conjunto está sufriendo un grave deterioro, con excepción de algunos sectores en acelerado desarrollo: telecomunicaciones, logística, e-commerce, alimentos para el sistema de asistencialismo. Tal situación hace más evidente la presencia de la pobreza “a la vista”: individuos y familias en situación de calle y extrema necesidad piden y demandan con un nuevo nivel de exigencia. 

Todos sentimos la incomodidad interior provocada por la asimetría social y económica, mayor en la medida que es más grande la grieta. Días pasados, detenido dentro del auto en un semáforo, se acercó una persona a llamar la atención del conductor golpeando su ventana y demandándole: “dame algo que vos tenés y yo no”. Le echaba en cara agresivamente las condiciones macroeconómicas y sociales en las que debemos convivir hoy. 

El contexto impone a todos un nuevo estándar e, inevitablemente, pide más a los que pueden más. Las empresas, golpeadas y sobrevivientes, deberán asumir una renovada responsabilidad pública. No basta el derecho de propiedad como principio preeminente de organización social: la solidaridad y el hacerse cargo de las necesidades de los stakeholders y los diversos eslabones en la cadena de valor son hoy prioridad en la agenda de la alta dirección. 

Junto a eso, dos urgencias que también resultan “importancias”. Por un lado, recrear el espíritu de pertenencia y motivación cuando la distancia física y el teletrabajo expresan la nueva dinámica relacional en la mayoría de las organizaciones. La situación pide, también a la alta dirección, recrear la visión y el espíritu de equipo con creatividad y nuevos modos de vincularse. La cercanía es esencial porque las personas rendimos profesionalmente de modo proporcional al compromiso asumido con la inteligencia y libertad. Hay que desarrollar mecanismos y canales para dar vida y consolidar la comunidad de personas unidas por el proyecto empresarial. 

Y, simultáneamente, mirar hacia afuera de la organización para advertir las oportunidades que plantea el cambio en el mercado donde opera la compañía. La nueva realidad propone también nuevas innovaciones y exigencias de adaptación para servir o para abordar mercados. Y todo eso implica también nuevas inversiones y riesgos empresariales que son imprescindibles para crear empleos y ocasión de desarrollo para millones de personas que quieren trabajar pero no tienen el talento del “entrepreneurship”. Gran responsabilidad social la que hoy tiene el empresario para apostar a la innovación, a la creación de mercados y proyectos de crecimiento. 

Nadie se salva solo; y, quienes podemos más debemos jugarnos más. Hoy se nos pide a los empresarios, pequeños, medianos y grandes, un liderazgo social y político que involucra un gran compromiso y responsabilidad personal. Decisiones empresarias que deben tomarse en lo más profundo del corazón, con la conciencia de humanidad y trascendencia que nos hace solidariamente responsables en la construcción social que dejamos a nuestros hijos y compatriotas.