Por qué hacemos lo que hacemos

Los profesionales de la comunicación insistimos en la necesidad de que las organizaciones tengan un propósito que vaya más allá de la módica intención de ganar plata. Quizá sea momento de revisar si, además, a cada uno de nosotros nos motiva algo trascendente.

Compartir:



28-01-2026

1



Hace algunos meses hablábamos de un Decálogo del Profesional de las PR: una serie de pautas prácticas y éticas para que cada uno tome lo que le sirva y ejerza el noble arte de comunicar y hacer lobby del mejor modo que pueda. Y para que cada noche, cuando apoye la cabeza en la almohada, pueda sentir que no solo se ganó en buena ley los pesos que le tocan, sino que además hizo su pequeña contribución a que el mundo sea mejor. Porque de eso se trata.

Pero un decálogo se queda corto si no tiene como fundamento alguna convicción más profunda. Hay quien busca merecer la vida eterna; hay quien quiere reencarnar en una versión más evolucionada de sí mismo; hay quien, imbuido en el espíritu de Kant, simplemente pretende dejar esta vida con la satisfacción del deber cumplido; o hay quien, más modestamente, es adicto a la oxitocina, que se le dispara cada vez que se siente bueno. O una combinación de esas y otras motivaciones.

Con independencia de lo que motive a cada uno, este oficio tiene un fundamento deontológico profundo que no siempre tenemos presente. Acá, una primera aproximación al tema:

Derecho a expresarse. No solo los individuos, sino también las organizaciones, tienen derecho a darse a conocer por el mero hecho de existir: existo, luego puedo expresarme. La Constitución Nacional, en el artículo 14, no hace más que reconocerlo consagrando el derecho de toda persona a “publicar sus ideas por la prensa sin censura previa”. Pero no se tiene ese derecho porque la Constitución lo diga, sino que la Constitución lo dice porque se tiene ese derecho. En un mundo complejo e intrincado, en el que no siempre es fácil darse a conocer, es el profesional de las PR quien lo hace posible.

Derecho a peticionar a la autoridad. Un derivado de lo anterior: tanto las personas como las organizaciones intermedias —las empresas, las asociaciones profesionales, las cámaras empresariales, los sindicatos, etc.— preexisten al estado. Son el modo natural en que los individuos se organizan para alcanzar sus fines colectivos. Todos ellos tienen derecho a “peticionar a la autoridad” y la Constitución Nacional no hace más que reconocerlo también en el famoso artículo 14. Si un profesional del lobby no las llevara a cabo, las peticiones a la autoridad serían muy poco efectivas. Se volverían papel mojado.

Los derechos que no pueden ejercerse no son derechos, son teoría. Los comunicadores hacen posible que los individuos y las organizaciones puedan expresarse y proteger su buen nombre frente a los distintos públicos. Así es como vuelven real ese derecho. Y los lobistas defienden, con todas las artes lícitas de que disponen, los intereses de personas o instituciones frente a las autoridades. Así vuelven efectivo lo que, de otro modo, sería solo un principio teórico. Y así es como, independientemente de nuestras motivaciones personales, los profesionales de la comunicación contribuimos a que el mundo sea mejor. Believe it or not.


Ilustración: gentileza GM+AI

2


Tres preguntas a Raquel C. Pico. Es una periodista española, especializada en temas de tecnología, información para empresas y cultura. Escribe para medios como Yorokobu o Ethic. Es autora de ensayos, como el escrito en gallego Millennials. Unha xeración entre dúas crises (Millennials. Una generación entre dos crisis), y de libros de ficción.

—A veces se mira el futuro con preocupación. ¿Cuál es tu mirada?
—El mundo es mejor de lo que era. Miremos algunos datos. Por ejemplo, en educación, nueve de cada diez personas en el mundo ya son capaces de escribir y leer. Las estadísticas de la Unesco apuntan que la tasa de alfabetización media global ha alcanzado el 86%, un porcentaje que supera ampliamente el 68% de 1979 y que demuestra que los esfuerzos en educación básica están funcionando. O en salud: a pesar de que siguen existiendo brechas importantes en el acceso a los sistemas sanitarios, a vacunas cruciales o a una alimentación saludable, el siglo XXI ha logrado una reducción récord de la mortalidad infantil. En 2022, último año del que se tienen datos, fallecieron de forma prematura 4,9 millones de niños menores de 5 años, lo que representa una baja del 51% desde el año 2000, según datos de la ONU. Las cifras de pobreza extrema también se han reducido en comparación con el siglo pasado. El siglo XXI empezó con un retroceso bastante acelerado, que permitió pasar de una tasa global de pobreza del 37,8% en 1990 a una del 11,2% en 2014, según Naciones Unidas. Aunque las cifras son agridulces: a partir de ese año, la caída se volvió la más lenta en tres décadas, algo que se agravó con la crisis de la COVID-19. Aunque seguimos en mínimos históricos, el Banco Mundial alerta que llevará un siglo acabar por completo con la pobreza.

—¿Cómo evolucionó en los últimos años la medicina y su impacto en la salud de las personas?
—A pesar del golpe que supuso la pandemia de la COVID-19, en el siglo XXI se ha ganado esperanza de vida a nivel global. Según cálculos de la OMS, la media global llegó a los 73,3 años en 2024, es decir, 8,4 años más que en 1995. Y Naciones Unidas cree que se llegará a los 77,2 años en 2050. Las cifras son superiores en los países desarrollados. En Europa, la esperanza de vida está en los 81,7 años, y en 84 años en España. El cáncer es todavía uno de los grandes retos médicos, pero los avances científicos de las últimas décadas han permitido mejorar los tratamientos y las posibilidades de recuperación. Algunos tumores tienen ya una tasa de supervivencia del 90%. En general, ha mejorado la calidad de vida de los pacientes y la eficiencia en el diagnóstico. Por otra parte, comprender los secretos del ADN supuso un salto cualitativo para entender la esencia humana. En 2003, el Proyecto Genoma Humano logró descifrar por primera vez el genoma humano, aunque quedaban todavía zonas de sombras. En 2022, se completó la secuencia. Esto ha abierto la puerta a grandes avances científicos, desde entender por qué algunas personas desarrollan unas enfermedades y no otras hasta crear una medicina personalizada, pasando por una mayor prevención.

—¿Cuál es el panorama en materia ambiental?
—A finales de los 80 y principios de los 90, la capa de ozono perdía densidad y presentaba un agujero en crecimiento sobre la Antártida. Se firmaron acuerdos supranacionales y se pusieron en marcha medidas globales de protección. Así, en el siglo XXI, hemos cosechado los resultados. Según la Organización Meteorológica Mundial, en 2024 el agujero era “el menor en los últimos años” y, para mediados de este siglo, se habrá logrado revertir la situación. En materia de limpieza del aire, todavía estamos lejos de los objetivos del Acuerdo de París, pero en estas dos décadas se han registrado mejoras significativas. Los niveles de partículas en suspensión y de dióxido de carbono han bajado en Europa entre 2003 y 2019, según datos de un ISGlobal que advierte, eso sí, de que se debe seguir trabajando. Sobre la recuperación de los ríos, hacía décadas que no había bermejuelas, colmillejas y cachos en el Manzanares. Los peces habían desaparecido por la mala calidad de sus aguas. Pero en 2021 comenzó la inclusión de ejemplares para su retorno y la regeneración de su ecosistema en el marco de Madrid Río ha ayudado a que se queden. El río madrileño no es el único que ha recuperado la salud. Tras un siglo de prohibición por toxicidad, ahora se puede nadar en el Sena en París o en el río Chicago.

Las tres preguntas a Raquel C. Pico se tomaron del artículo “25 grandes logros de este cuarto de siglo”, publicado originalmente en Ethic. Para acceder a la nota completa, podés hacer click acá.

3


Transiciones. El paso del madurismo a lo que venga en Venezuela tiene su paralelismo con otros procesos políticos actuales, y múltiples antecedentes en la historia reciente. La transición de los regímenes militares a la democracia en América Latina en los años 80, y del comunismo a la democracia en Europa del Este en los 90 son referentes interesantes, con las particularidades típicas de cada proceso. Este artículo de Roberto Starke señala esa correspondencia y destaca con lucidez y realismo político el rol protagónico de Delcy Rodríguez, figura clave del régimen venezolano en el paso hacia una nueva etapa política.

4


Academia. Una encuesta a 3000 estudiantes de 33 universidades latinoamericanas deja un resultado que sospechábamos pero que es útil confirmar. Este artículo resume su contenido: hay una “transformación acelerada en las rutinas informativas juveniles, marcadas por un consumo rápido, visual y no planificado, en el que las noticias aparecen mezcladas con entretenimiento y contenidos personales dentro de las redes sociales”. Videos cortos, con estilo directo y descontracturado, con tono de entretenimiento. Todo en las redes. Sobre los medios tradicionales, aunque reconocen su credibilidad y peso institucional, los perciben como repetitivos, politizados o excesivamente negativos. La comunicación institucional no puede ignorar esto.

5


Oportunidades laborales

Se mantiene abierta la búsqueda de Craft AI Director de Monks.


¡Hasta el próximo miércoles!

Juan.


Con el apoyo de



COMMS es una iniciativa de



El contenido de Comms no necesariamente representa la posición institucional del Círculo DirComs. El Círculo de Directivos de Comunicación (DirComs) es una asociación civil que busca promover el intercambio de conocimiento y experiencias entre los máximos responsables de comunicación corporativa, relaciones institucionales, asuntos públicos y gubernamentales de las principales empresas del país.